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Daniel Pérez Rodriguez

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Esta mañana he asistido en Madrid a un desayuno-conferencia de Miguel Arias Cañete, Comisario de Energia y Acción contra el Clima de la Unión Europea. En su exposición, el señor Cañete ha explicado la acción europea prevista en la materia, dividiendo su discurso en tres ejes: 1) seguridad de suministro; 2) renovables y eficiencia; 3) mercado interior de la energía.

Por lo que se refiere a la seguridad de suministro, que considera prioridad máxima de su mandato, Cañete ha hecho hincapié en el gas, y se ha marcado como objetivo diversificar los países de los que se adquiere gas y reforzar las infraestructuras interiores y exteriores. Para ello, considera que se deben crear hubs del gas dentro de la UE, posición a la que España ha presentado su candidatura. También ha destacado la importancia del capítulo de energía en las negociaciones del TTIP.

En cuanto a las renovables, Cañete ha comenzado diciendo que "hay que abordar el PROBLEMA de las renovables". Además, ha recordado los objetivos de 40 % de reducción de emisiones, 27 % de renovables y 27 % de eficiencia energética para 2030. Además, considera que en 2014 25 Estados Miembros de los 28 cumplirán sus objetivos intermedios para 2020 y que en la tendencia actual, ya se llegará al 19,1% de renovables en 2020. El objetivo de la Comisión Juncker en este ámbito es convertir a la UE en líder mundial de las energías renovables más modernas. Considera que el reto actual es evitar las sobrecompensaciones a las renovables, como ha sucedido hasta ahora. Ha anunciado que la Comisaria de Competencia está realizando un análisis exhaustivo sobre la compatibilidad de los distintos sistemas de apoyo con la normativa europea de ayudas de Estado. Además, ha dicho que las renovables no pueden incrementar el precio de la electricidad de forma que supongan una amenaza para el desarrollo de la industria.

Finalmente, el Comisario Cañete ha expuesto sus planes para le Mercado Interior, anunciando dos Comunicaciones, una sobre diseño de mercado y otra sobre el mercado minorista, con especial atención al consumidor. Dentro del diseño de mercado, tendrá especial importancia la regulación de los mercados de capacidad. Y antes de terminar, Cañete ha vuelto a emplear la palabra "problema", para referirse al autoconsumo, porque lo considera una fuente de dificultades para los gestores de la red y considera que debe ser regulado, con los peajes oportunos.

A la ponencia le ha seguido un turno de preguntas, en las que el Comisario ha reiterado sus argumentos, y ha destacado la importancia de la Cumbre del Clima de París para llegar a un acuerdo mundial que limite las emisiones de gases de efecto invernadero.

En mi opinión, el Comisario Cañete se equivoca en considerar a las renovables como un problema, y muy especialmente al autoconsumo, y en creer que hay un conflicto entre el desarrollo de la industria y el desarrollo de las renovables. Primero, porque las renovables son en sí mismas una industria, que han llegado a crear miles de empleos en España y segundo, porque como ha repetido muchas veces Jorge Morales, la tarifa eléctrica en España se configura de tal forma que las renovables y el resto de costes del sistema eléctrico son abonados principalmente por los consumidores domésticos, no por la gran industria, que tiene unos peajes mucho más bajos. 

También sorprende la obsesión de Cañete con la sobrecompensación a las renovables. Me parece necesario que todas las partidas del sistema eléctrico pasen el filtro de la conformidad con las normativa europea de ayudas de Estado, pero hay que recordar que, al menos en España, la sobrecompensación no es un problema de las renovables, sino que lo es principalmente de las instalaciones que cobraron los Costes de Transición ala Competencia, y de la nuclear y la gran hidráulica por los windfall profits que se generan gracias al diseño actual del mercado. Lo que han sufrido las renovables, en todo caso, es una subretribución en relación con la que se les había garantizado legalmente. Las renovables en España no son un problema. El problema, en todo caso, es el respeto a la seguridad jurídica y a la confianza legítima de miles de productores de renovables.