Holtrop S.L.P. blog
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El district heating and cooling es un término que suena algo novedoso pero que en países de nuestro entorno europeo como Dinamarca lleva desarrollándose más de tres décadas y es sinónimo de solución eficiente en el ámbito de la energía térmica. El district heating and cooling es aquel sistema por el cual todo un distrito, o pueblo, o hasta ciudad, cubre sus necesidades de calor y/o frío a través de una red de suministro de energía térmica centralizada. El district heating es idóneo para aprovechar el calor residual, es decir para dar un uso a la energía térmica que se genera, y que de otra forma se perdería, como consecuencia de la producción de electricidad y de procesos industriales. Para las entidades locales el district heating se yergue en una herramienta de gran valor para para contribuir a incrementar la eficiencia energética de sus respectivos territorios, en línea con los objetivos 20/20/20 fijados por la Unión Europea, y con las oportunidades que brinda el  Real Decreto 56/2016, por el que se transpone la Directiva 2012/27/UE de Eficiencia Energética.

 

 

 

En los últimos años, además, ha ganado relevancia el district heating basado en energías renovables, principalmente la solar térmica y la biomasa. Cada vez existen más ejemplos de territorios que toman el control de su abastecimiento energético mediante el establecimiento de empresas municipales y cooperativas energéticas. En este contexto tuvo lugar el 26 de octubre de 2016 el seminario “Renewable district heating – Small local grids and cooperative utilities”, organizado por la International Solar Energy Society (ISES). En primer lugar se analizó el caso paradigmático de Dinamarca: a día de hoy más de la mitad de la demanda de calor del país se satisface mediante district heating. Además, la ley de 1979 aplicable al sector fue renovada en 2007 en favor del empoderamiento  energético local, tras lo cual, a día de hoy, se muestra el siguiente panorama: el 70% del abastecimiento del district heating lo llevan a cabo empresas públicas municipales. El restante 30% está directamente en manos de los ciudadanos a través de cooperativas energéticas. Llegar a un escenario como este implica multitud de factores, pero no queremos dejar de mencionar uno en concreto: para financiar los proyectos, la entidad local se constituye en garante al 100% de la financiación que requieren las empresas municipales para el desarrollo de los proyectos de district heating. La empresa municipal reduce el coste de la financiación y la entidad local se asegura el desarrollo en su territorio de una infraestructura energética sostenible, eficiente y menos expuesta a factores externos.

 

 

 

Durante el seminario también se trataron ejemplos de Alemania, poniendo el foco en la vertiente renovable que ofrecen los proyectos de district heating. Por ejemplo el Bundesland de Baden-Wüttenberg, con una legislación que incentiva el desarrollo de este tipo de proyectos, ha hecho posible que el abastecimiento de energía térmica de la pequeña localidad de Büsingen no sólo sea mediante district heating, sino mediante district heating basado en energías renovables.

 

Incluso la localidad de Braedstrup, en Dinamarca, ha logrado implementar un sistema de district heating que incorpora la energía solar térmica. Bien es cierto que en España la legislación no ofrece incentivos a esta práctica (aunque tampoco impone barreras) ni la necesidad de calor es tan elevada, pero a cambio cuenta con un mayor número de horas de sol, que favorecen la rentabilidad y viabilidad técnica de este tipo de proyectos. Tras comprobar durante este seminario como en Dinamarca han desarrollado sistemas de almacenamiento estacional de energía solar térmica bajo tierra y cómo en España la legislación, al contrario de lo que sucede con la energía eléctrica, no impide el desarrollo de redes locales de energía térmica, ¿habrá en España suficientes horas de luz al año, y, principalmente, voluntad política, que no tiene por qué surgir necesariamente del nivel estatal, pues hay margen de maniobra a nivel autonómico y local, para desarrollar soluciones de district heating and cooling?

 

 

La respuesta, provisional, es que sí. En España existen ya, de acuerdo a la Asociación de Empresas de Redes de Calor y Frío (Adhac) 306 redes de calor censadas en 2016, lo que supone un aumento considerable respecto al año anterior. Además, de esas 306 redes, son mayoría las que funcionan con renovables, de hecho ya son 218 las redes de calor que funcionan con biomasa. Por otra parte, el 47% de las redes de calor instaladas en España son de propiedad municipal. Estos datos no son tan abultados como los de los países mencionados anteriormente, pero demuestran que las redes de calor y frío son ya una realidad: madura desde el punto de vista técnico, rentable desde el económico y perfectamente posible desde el legal.